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domingo, 31 de enero de 2016

DIÁLOGO EN TORNO A LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA MEXICANA ENTRE JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ Y JAVIER OTEKA

A partir de una nota publicada en el diario Reforma el 26 de enero de 2016, sobre el anunciado crecimiento de Cinépolis para este año, publiqué en CineDenuncias https://www.facebook.com/groups/cinedenuncias la siguiente invitación a reflexionar:
 
 
¿PLANEACIÓN ESTRATÉGICA PROFESIONAL O IMPROVISACIÓN?
 
Javier Oteka
Carlos Llano Cifuentes, quien fuera rector de la Universidad Panamericana y de la mejor escuela de negocios en México, el Ipade, y quien me distinguió con su amistad pese a que no pertenezco al Opus Dei, en su libro "Análisis de la Acción Directiva", editado por Limusa, escribió que un director de empresa se prueba en la precisión en que logra acercar la realidad a sus pronósticos. Un director que infla sus proyecciones de ventas, supuestamente para impresionar, y después no las logra, demuestra su incapacidad directiva.
 
Cinépolis lo sabe, y proyecta tener 18% más de clientes para el 2016.

Pero pregúntale al Director del Imcine si acaso tiene idea de cuántos asistentes, más o menos, va a tener el cine mexicano en las salas del país durante el mismo período.

José Antonio Fernández
José Antonio Fernández, conductor, director y productor de Pantalla de Cristal y de las empresas conexas de difusión y promoción cinematográfica, respondió amablemente a mi invitación. Ésta es la conversación que sostuvimos:
                                                                                                                                                                                                                                                                    

ESCRIBE
JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ
   ESCRIBE
JAVIER OTEKA
Estimado Javier Oteka, con gusto le entro a la conversación sobre lo que apuntas, mi respuesta no es corta :
  
1. Considero que es muy distinto el caso Cinépolis al de IMCINE.

 
Estimado José Antonio Fernández, te agradezco hayas aceptado mi invitación. Respondo a todos y cada uno de tus puntos.
  
1.- Imcine sería muy distinto a Cinépolis en caso de que aquel no actuara como coproductor. No sólo es juez sino parte, un agente dominante dentro del juego, quien está obligado a cuidar sus inversiones y más por tratarse de recursos públicos.
2. Imcine no es una empresa comercial que solo se mida por ventas, en cambio Cinépolis sí puede medirse solo por ventas. Por supuesto, en esa medición están incluidos otros valores de la empresa.
2.- Imcine no debería ser una empresa comercial, pero en gran medida lo es, entre otras cosas por lo que dije arriba y porque, por ejemplo, la misión de Fidecine es apoyar películas viables comercialmente.
3. En el caso de IMCINE, su razón de ser es el incentivar la producción cinematográfica y su promoción. El cine es un arte, así lo entiendo, el contenido no lo define el público, sino los creadores.
3.- El cine no sólo es arte, sino también industria. En esa medida debe hacer productos que satisfagan a sus consumidores. Pero es evidente que poquísimas películas mexicanas conectan con el público. Y también el cine de arte o cultural, debería conectar, llegar a un público más amplio, ser rentable en lo social, lo cultural y lo económico. Pero la formación de públicos ha sido un fracaso, pese a que se le han metido cientos de millones de pesos.
4. En Imcine no se toman decisiones por ventas, su estructura está diseñada para que se aprueben proyectos con base en criterios de comités, en los que sin duda hay polémica (tú mismo lo has subrayado en innumerables ocasiones).
4.- Los comités deberían cumplir con los objetivos de cada fideicomiso; pero no lo hacen. Por ejemplo, Fidecine debe medirse, también, con criterios comerciales. De hecho ha rechazado apoyar muchas películas bajo el pretexto, inventado a priori, de que no son viables comercialmente. Pero no tienen un método científico para pronosticar el éxito o fracaso de las películas, vaya, ni siquiera se aproximan. He probado que los intereses particulares se han sobrepuesto a los generales. Miembros de comités se han beneficiado con apoyos, violando el artículo 56 del Reglamento de la Ley Federal de Cinematografía. Y un manto de impunidad los ha protegido hasta ahora, salvo a Marina Stavenhagen y a Víctor Ugalde que han sido sancionados por la Función Pública.
5. No estaría yo de acuerdo con que Imcine se rigiera por criterios de ventas de boletaje en taquilla, no es una empresa, aunque sin duda sí estoy de acuerdo en que Imcine debe preocuparse porque el cine mexicano se proyecte en cuantos lugares sea posible y el mayor tiempo que se pueda.
5.- Entre los criterios que por norma evalúan la gestión del Imcine, está el relacionado con la cantidad de asistencias y los retornos. Pero no lo aplican. Hay un despilfarro de los recursos públicos y una corrupción intolerable. Todos saben que la hay, pero callan porque muchos productores participan en ella.
6. Pedir que Jorge Sánchez fije metas de ventas en taquilla para el cine mexicano, no corresponde a su puesto. Aunque sí Jorge Sánchez puede informar (y lo hace) sobre el trabajo que realiza Imcine para que el cine mexicano se proyecte, ya sea en salas comerciales o en públicas como la Cineteca Nacional, cineclubs, casas de la cultura, jornadas de proyecciones especiales... Retar a Jorge Sánchez no es una mala acción, está en el puesto más alto del cine mexicano y le toca asumir los grandes problemas y trabajar para resolverlos, la mala taquilla es hoy el mayor. En el Anuario Estadístico de Imcine debe quedar reflejado qué tantas personas ven cine mexicano en el año y en qué salas o plataformas, y su comparativo. Por supuesto, yo también protesto y lo he hecho desde hace más de dos décadas: el cine mexicano debería tener mayor taquilla que ese maldito 7 por ciento.
6.- Si al Imcine se le posicionara sólo como un ente regulador, no estaría entre sus funciones fijar metas de ventas. Pero como agente metido hasta las cachas en la producción, por supuesto que su director debe establecer esos criterios y políticas, ya que de no hacerlo incurre no sólo en negligencia administrativa, sino en malversación e irresponsabilidad social. De hecho, podría hacérsele un juicio político por facilitar a la amafiada industria estadounidense, en contubernio con el duopolio exhibidor, que mantenga su exagerada dominancia en nuestro mercado nacional de cine.

Y perdona que señale que estás en un error al seguir hablando de "ese maldito 7 por ciento". Canacine ha reportado definitivamente que en el 2015, el porcentaje de participación del cine mexicano en las salas de México fue del 5.3% (cinco punto tres por ciento).
Concluyo, : desde 1991 he escrito sobre los problemas del cine mexicano. Tuve conversaciones y polémicas importantes entonces con Alfredo Joscowicz y con Victor Hugo Rascón Banda (específicamente con Rascón Banda en la Revista Etcétera), en ese tiempo yo pedía un plan para producir más películas mexicanas. Era el problema mayor a resolver. Joscowicz se convenció porque la industria llegó a vivir momentos realmente tristes, y usó todo su poder para idear fórmulas. La opción POSIBLE FUE UNA Y SIGUE SIENDO LA MISMA hasta hoy: el Estado necesita apoyar al cine mexicano para que exista. En el diseño de esos planes intervinieron antes y después personas como Diego López, María Rojo y Víctor Ugalde. Ernesto Zedillo fue clave, él tomó la decisión histórica para que el cine mexicano viera un camino de luz (pocos lo saben, pero Zedillo quiso ser cineasta; no lo aceptaron en el CCC). Mérito tiene también Marina Stavenhagen, quien supo mantener el ritmo de producción en los niveles más altos, tan arriba como los de la época de Oro.
C-1.- Coincido en la importancia de fomentar la producción de cine mexicano. Sin embargo, desde la perspectiva de que el cine es arte e industria, y que debe basarse en sanos criterios económicos, sociales y culturales, el hecho de que las instituciones cinematográficas del Estado hayan apoyado sólo la producción, mas no la distribución y promoción de nuestro cine, ha ocasionado una gigantesca merma de los recursos públicos. ¡Y eso no es justo en un país cuyos índices de pobreza son alarmantes!

¿De qué sirve tanto cine enlatado o, ahora, enclaustrado en soportes digitales que no ven la luz?

Entre los y las personas que mencionas, insisto, hay dos o tres que son innombrables. Ugalde no sólo fue sancionado por la Función Pública debido a su negligencia con la que administró a Fidecine, sino que posteriormente tuvo que abandonar la presidencia de la Sociedad de Directores, por graves acusaciones de sus malos manejos. Y de Marina Stavenhagen, ya ni hablar de sus actos de corrupción y de cómo ha viajado con bandera de inocente y víctima.

Y de Zedillo, sólo podría decir que si acaso fracasó como cineasta (lo cual desconocía), mucho ganó en sus multimillonarios negocios con las empresas energéticas de Estados Unidos y de Francia, en perjuicio del erario público y de las finanzas de Pemex.
CONCLUYO, : el problema de la producción de películas en México se solucionó con los fondos del Estado. El trabajo de Imcine ha sido muy imporante y valioso, no exento de polémicas y críticas, tú mismo eres el crítico más radical en lo que concierne a la aplicación de las fórmulas utilizadas. Pero el avance de la comunidad cinematográfica de los noventa para acá es enorme, se reconstruyó. El salinismo la había destruido casi en su totalidad: al iniciar los noventa no había salas de cine y la producción llegó casi a cero, pero lo que nunca se derrotó fue la aspiración de calidad y de que el cine se hiciera con un sentido y un valor; ¡bravo por directores como Felipe Cazals, Arturo Ripstein y Jaime Humberto Hermosillo que nunca se doblaron!, su dignidad en todo momento ha sido ejemplar. Te pido consideres que el Festival Pantalla de Cristal lo iniciamos en 1999, cuando el desierto estaba muy seco, el objetivo era y es querernos, apreciarnos, hablar más de nosotros que de lo que sucede en Hollywood. Hoy lo que toca es pelear por subir ese 7% en taquilla (así defino yo a la pésima taquilla desde hace más de 15 años) que mantiene la tristeza en la comunidad cinematográfica nacional. Y sí, es cierto, para subir ese 7% se necesita de Cinépolis, Cinemex y de todas las salas comerciales existentes, también de las salas culturales, Cineteca Nacional, plataformas como FilminLatino, festivales, la televisión abierta, la de paga, Canal 22 México, Once, Televisa, TV Azteca:... , también y muy importante de honestidad en el uso de los presupuestos. Y del buen oficio político de Jorge Sánchez y de Imcine, sin la menor duda uno de sus dos grandes retos es superar esa maldición del 7%. El primero sigue siendo el mantener la producción a tambor batiente. Te envío un saludo.
C-2.- No todo es absolutamente negro ni absolutamente blanco. Tú señalas la parte blanca del trabajo del Imcine. Yo coloco en la foto dos de sus aspectos oscuros: la ineficiencia y la corrupción.

Si bien se han producido cientos de películas, la inmensa mayoría - sin haber llegado al público, al menos en cantidades mínimas aceptables, debido a la mala gestión y a la corrupción -, no se ha desarrollado, y menos consolidado una industria de producción que sea sostenible y autosuficiente.
La mayor parte de los productores beneficiados con recursos públicos, han sabido cobrar su trabajo a lo chino, inflando sus presupuestos, justificando sus gastos con facturas infladas y/o apócrifas y actuando como asalariados del Estado y no como empresarios productores.

De los directores a los que elogias y aplaudes, no puedo coincidir, al menos con tu admiración por Ripstein. Su sobrino y demás socios, al amparo de Alameda, de otras empresas y de los mochados funcionarios y miembros de comités, resultaron ser unas fichitas... ya lo he dicho y documentado hasta el cansancio.

En cuanto a los demás agentes económicos, mientras en México sigan protegiéndose las prácticas monopólicas y auspiciándose la invasión gringa, nuestro cine seguirá manteniendo, no ese 7% que mencionas, sino el 5.3% ó menos... salvo que por ahí vuelvan Derbez y Alazraki a medio salvar la reputación del Imcine y sus instancias conexas.

También te saludo.

 
Antes de tu 2a. PARTE

Antes de proseguir con tu Segunda Parte, te pregunto por qué has omitido responder a todo lo que apunté acerca de la corrupción. Recuerda que el que calla, otorga. ¿Quieres brincarte ese tema y que sólo te responda lo demás?
Estimado Javier Oteka: el asunto de la corrupción no lo salto. Hay juicios en curso, ya antes he apuntado que una denuncia no implica que haya existido un delito. Si se aplica a un funcionario una sanción por parte de la Contraloría, eso no significa que ese funcionario sea un delincuente. Los funcionarios se pueden defender y están en su derecho de hacerlo. Sobre la corrupción en el manejo de presupuestos para películas, ¿tienes datos de juicios terminados con sentencias en contra del algún productor? Yo no. Por supuesto, repruebo cualquier caso de corrupción. Cualquiera, pero no puedo condenar a quien no tiene una sentencia jurídica. Sobre los casos específicos de Víctor Ugalde y Marina Stavenhagen ya he apuntado antes que confío en su honestidad. Sobre la falta de retorno en taquilla del cine mexicano es un asunto altamente preocupante que debe ser resuelto, lo que no significa que el dinero de las películas producidas se haya ido a la basura. Recibe un saludo.
Estimado José Antonio: En cuanto a tu posicionamiento sobre la corrupción, con todo respeto, me haces recordar un poco a santo Tomás, quien quería tocar con sus manos las heridas de Cristo para creer... y obviamente no porque con esta analogía imagine a Ugalde como Cristo y a Marina como la Magdalena... ¿Acaso no te has percatado de cómo se maneja la "justicia" mexicana? ¿No te has enterado de cómo funcionan las contralorías internas,  a modo de los directivos de las dependencias del gobierno? ¿No valen nada para ti los cientos de pruebas que hemos obtenido por instrucciones del INAI antes IFAI y que hemos publicado a raudales?... En fin, los intereses son los intereses. Pero tarde o temprano obtendrás la satisfacción de tentar las heridas ensangrentadas de la comunidad que esos bandidos y sus mafias le han infligido.
 
Otro saludo para ti.

2a. PARTE
Va una segunda parte, sigo en la conversación:

 

1. Próximamente será aprobada una nueva Ley de Cine. Los criterios de rentabilidad que apuntas quedarían operables si los fondos fueran administrados por Estudios Churubusco, que es una empresa, no por IMCINE.
1.- Si revisas la página http://www.imcine.gob.mx/estimulos-y-apoyos/foprocine encontrarás estas precisiones sobre Foprocine:

"La administración del Foprocine recae en el IMCINE y se coordina a través de la Dirección de Apoyo a la Producción Cinematográfica"... "El Foprocine otorga recursos en contratos de coproducción vía capital de riesgo o contratos de crédito. NO SE TRATA DE RECURSOS A FONDO PERDIDO".

Lo mismo se dice en los estatutos y reglas de operación de Fidecine.

Tan sólo esto te demuestra que sí existen criterios de rentabilidad, pero que no se están cumpliendo. Ni tampoco en Estudios Churubusco, S.A., empresa paraestatal administrada por los mismos burócratas que los hacen arrastrar cada vez mayores pérdidas y corrupción.
2. Considera que Imcine no es una compañía, aunque desde tu punto de vista debiera actuar como tal. Efectivamente los directores de Imcine deben entregar reportes, pero en el caso de las instituciones públicas son reportes y nada más, no hay obligaciones de rentabilidad. Si Imcine fuera una empresa, como lo son Estudios Churubusco, entonces sí su obligación sería entregar reportes que deberían indicar si opera en números rojos o negros. Imcine solo reporta cómo se gastó el dinero, en qué y qué dinero ingresó y por qué.
2.- Aunque el Imcine no sea una compañía, como te he explicado tiene asignadas funciones que lo obligan a manejar contratos con obligaciones financieras y empresariales. Y no sólo eso, tiene la obligación, ahora más rigurosa, de hacer rendición de cuentas en forma transparente. Pero sigue insistiendo en la opacidad y en burlar las instrucciones que le da el INAI. Esperemos que esto cambie radicalmente ahora que entre en forma el sistema anticorrupción.
3. Sin embargo, pienso que si los fondos públicos se administran dando prioridad a la rentabilidad, a la taquilla, entonces los criterios podrían terminar siendo fatuos y carentes de sentido. Está el caso de Televisión Española, que por hacerla rentable la metieron en un problema de sin sentido del que solo pudo salir eliminando sus deseos comerciales.
3.-  Yo no he dicho que debe darse prioridad a la rentabilidad, sino que también debe haber criterios culturales y artísticos, pero jamás desconectados del público, de los contribuyentes. En cuanto a poner a España como ejemplo, ya ves la lección que nos están dando con la captura y liberación del capo Moreira que aquí ha protegido el PRI en pleno.
4. Desde hace tiempo es tiempo de que Cinépolis, Cinemex, IMCINE y demás involucrados en la exhibición pongan sobre la mesa un mejor plan para que el cine mexicano se proyecte más y con mejores resultados en taquilla y en número de espectadores, en este punto creo que puede estar de acuerdo toda la comunidad cinematográfica.
4.- El Imcine debería ponerse las pilas y atender los planes y propuestas que le hacemos algunos miembros de la comunidad cinematográfica. Pero, simplemente, Jorge Sánchez Sosa tapa sus orejas, jamás responde y tampoco actúa, con lo que hace evidente su complicidad con el duopolio exhibidor para defender la dominancia de la industria estadounidense en México.
5. Si en los últimos años el problema de la producción de películas encontró un camino (que puede ser mejor, sin duda) también es ya tiempo, luego de más de dos décadas de crisis con el "maldito 7% en taquilla" (que efectivamente ahora anda ya cerca del 5%), que la exhibición de cine mexicano no viva en la tristeza y en el desaliento.

6. Concluyo: no veo solo lo blanco en la problemática del cine mexicano, nadie ha insistido tanto como yo que el "maldito 7% en taquilla" para el cine de nuestro país es inaceptable. Recibe un saludo.
5 y 6.- Estoy de acuerdo, el cine mexicano debe someterse a un exorcismo que lo haga salir de esa "maldita" cifra inferior a los dos dígitos de participación de mercado en su propio territorio nacional.


Otro saludo para ti.

 

3a. PARTE
Estimado Javier Oteka, voy con una tercera parte en la conversación, tampoco es corta: estoy a años luz de ser como Santo Tomás, solo te puedo decir que me es imposible condenar a quien no ha recibido una sentencia jurídica. Sí puedo criticarlo, opinar sobre él o ella, pero no acusarlo o acusarla de un delito del que al menos yo no tengo constancia de que sucedió.
Estimado José Antonio Fernández:

La referencia a Santo Tomás es sólo una metáfora. Te ofrezco otra, por ejemplo los casos de las propiedades de Peña Nieto y la Gaviota, las de Videgaray y de Osorio Chong, con todas las evidencias presentadas a la opinión pública; pero eso no le basta a quien exige la sentencia jurídica. Para dicha persona, esos políticos corruptos siguen siendo blancas palomitas, porque no hubo un juez que se que se atreviera a procesarlos y emitir la sentencia jurídica. Además, en México ¿cuántos jueces son confiables? En México existen miles de delitos obvios, aunque no hayan recibido sentencias jurídicas. El sistema judicial y gubernamental está podrido, huele a azufre.
2. Ningún contrato de Imcine obliga a que los productores devuelvan el dinero recibido o alcancen mínimos de rentabilidad. Como IMCINE no es una empresa, no puede dar resultados de números rojos o negros. De hecho, el mejor instrumento de medición que ofrece es el Anuario Estadístico de Imcine, que tendría que incluir un apartado especial relacionado con la taquilla, las proyecciones, la recuperación del dinero (el dinero que sí regreso a Imcine película por película) y el número de espectadores que pagaron boleto o asistieron a las múltiples exhibiciones que hoy se realizan de cine mexicano en todo el país.
2.- Te equivocas, los contratos de coproducción con el Imcine sí suponen que debe generarse un retorno;  incluso se establecen los porcentajes de copropiedad de las películas apoyadas. El hecho de que los retornos sean casi nulos, obedece a dos hechos, principalmente: O que los productores coludidos con funcionarios presentan reportes falsos de ingresos, o que sus películas son tan malas y/o tan mal publicitadas que no logran rendimientos.

Los Anuarios Estadísticos del Imcine, lo he demostrado cientos de veces, presentan sólo el lado fotogénico de las cifras. Coincido contigo en que faltan los datos de los resultados de las producciones. No los dan porque tienen pánico de abrir la caja de Pandora.
3. Alguna vez imaginé que luego de resuelto el problema de la producción, quedaría resuelto también en automático el de la taquilla, pero no fue así. Creció la producción, pero no la taquilla. En alguna ocasión publiqué un dato investigado por nosotros, en la Revista Pantalla Profesional Telemundo / Revista Pantalla http://www.revistapantalla.com/, en el que revelamos que la taquilla en cines realmente no ha subido en los últimos años en relación al porcentaje de la población de un lugar dado que gusta del cine, lo que sí aumentó en el negocio de la exhibición es el número de salas. La ecuación de Cinépolis y Cinemex es muy parecida a la de negocios como Starbucks: venderé más si coloco salas de cine en donde no existen. Es decir, el porcentaje de personas de la población que gusta del cine en una localidad no necesariamente ha aumentado en los últimos años, lo que sucede hoy es que han aumentado las salas en todo el país. El negocio visto así es seguro, es la misma fórmula que han utilizado grandes negocios globales como McDonalds: si abro más de 30,000 McDonalds venderé más, no puedo vender más si buscó que más personas de un mismo poblado vayan a McDonalds. eso difícilmente sucederá.
3.- Ni siquiera se ha resuelto el problema de producción. La calidad de cualquier producto debe tomar en consideración a su consumidor, a sus gustos y preferencias, sus perfiles demográficos y psicográficos.

Cualquier productor que se precie de serlo, no sólo de películas sino de cualquier otro producto, sea tangible o intangible, comercial, político, religioso o cultural, debe dominar la ciencia, el arte y la técnica del marketing.

Pero esa disciplina no la maneja la mayoría de los productores de cine en México; porque como te mencioné arriba, no están preocupados por la taquilla. Se cobran desde la producción.
4. En otras colaboraciones que he publicado, también apunto que el nuevo cine mexicano se olvidó del pueblo, que durante muchos años fue quien más siguió al cine nacional. La Época de Oro del cine mexicano generaba grandes filas para comprar boleto en taquilla. Sus grandes personajes, Cantinflas, Tin-Tán y Pedro Infante, son ídolos populares hasta hoy, ya también son admirados (no siempre) por las clases más favorecidas. En cambio, el nuevo cine mexicano carece de ídolos populares, no tiene ni uno.
4.- Coincido con tu opinión acerca del olvido del pueblo. Eso, como sabes, comenzó a partir de la liberalización del precio de los boletos y el fusilamiento de Operadora de Teatros para dar apertura a las salas multiplex que, en contubernio con autoridades y las majors, y en beneficio de la industria estadounidense, han sofocado al cine mexicano.
5. A futuro, creo que lo mejor que le puede suceder al cine mexicano es que lo produzcan creadores, no negociantes. Hollywood mismo está mandando señales en ese sentido, películas como El Hombre Araña, las de Disney y ganadoras del Oscar, como Birdman, están realizadas con el deseo de poner en pantalla obras de arte, lo que no significa que no sean rentables. Cosa de que el público acepte verlas con una nueva forma de pensar: tal como son, a veces densas y en ocasiones más ligeras. Considera que las películas mexicanas más taquilleras son buenas películas, incluyo a No se aceptan devoluciones y a Nosotros los Nobles, y acepto polemizar sobre estos dos largometrajes.
5.- Me extraña que tengas tanta aversión por la faceta industrial del cine que, desde mi perspectiva, no debe reñir con la dimensión artística y creativa. Los creadores de cine deben estar conscientes de que su cine debe conectar con el público. Si éste aborrece su cine, sea "artístico o cultural" o "comercial", no lo recomendará y jamás volverá a verlo.
Este punto es más importante cuando, como en la mayoría de las películas mexicanas, los recursos con que se financian, provienen de nuestros impuestos. Se trata de una exigencia ineludible, de responsabilidad social.

6. Concluyo: creo que un mal mayor del cine mexicano es que ha tenido una pésima publicidad, en innumerables ocasiones he escuchado a actores y actrices invitar a ver sus películas diciéndole al público que se va a divertir, cuando en realidad se trata de películas altamente dramáticas. Hoy estoy convencido de que la fórmula publicitaria de las películas mexicanas que incluye las insufribles alfombras rojas y las entrevistas con actores y actrices en fila india en medios, no sirven para nada, son inútiles porque no son sinceras. Pura falsedad, ¿todos contentos haciéndole el juego a qué? Debo decirte que respeto a los grandes publicistas, son los que encuentran el alma verdadera de los productos para convencer a los consumidores de comprarlos, hay muchas muestras de lo que digo, ganan premios en festivales y marcan la ruta. Los creadores tienen la palabra, el público espera ser sorprendido y encontrar esa historia que al verla sienta que la estaba esperando, es un momento mágico, el cine es un arte y como tal vale quererlo. Un arte que da para tanto que se convirtió en industria, no todo el que hace cine consigue la pieza maestra. Recibe un saludo.

Revista Pantalla: 

Perfil y motivos de la ExpoGran Expo México: Del martes 28 de junio al viernes 1 de julio 2016 Visitantes y Pre-registro Listado de ExpositoresTalleres y Conferencias Nuevos Productos También en Monterrey También en Guadalajara

6.- También coincido contigo en que el cine mexicano ha tenido pésima publicidad, promoción y relaciones públicas. El principal responsable de ello es el Estado que, a través del Imcine y conexos, sólo ha invertido miles de millones en apoyos a la producción, pero ha condenado a las películas al fracaso en su distribución y exhibición.
Los espacios de exhibición con que dice compensar la cerrazón del duopolio, llámales la Cineteca y sus circuitos, en el 2015 representaron el 0.38% de asistencias de las logradas por las salas comerciales.


De modo que insisto que las autoridades culturales y cinematográficas han jugado un pésimo papel.

Saludos cordiales.

4a. PARTE
Voy a una cuarta parte de la conversación, estimado Javier Oteka, y respondo a manera de conclusiones, tampoco ahora soy breve.

PRIMERA: Aunque en los contratos entre productores y los fideicomisos de IMCINE
se aclaran porcentajes de inversión, en la práctica no existe ninguna obligatoriedad para que se dé el retorno de la inversión para ninguna de las partes, sólo se obliga a terminar en ciertos tiempos con la producción, fechas que también pueden tener salvedades. Alguna vez conversando con Alfredo Joscowicz le comenté que esos contratos podrían ser similares a los de la compra de una casa, que tuvieran el incentivo directo de que el productor se hiciera propietario de la película al pagar en plazos cortos la deuda con los fideicomisos y eso lo motivaría a cuidar más todos los detalles, incluyendo la promoción. Pero así no son los contratos y no es tan sencillo aplicarlos con la fórmula de los créditos hipotecarios (muchos de los productores están muy lejos de tener el dinero reciben de los fondos para producir, por eso el método del Art. 189 le gusta tanto a Hacienda). Al no existir la obligatoriedad del retorno de la inversión, el proceso final de recuperación queda al azar, así como lo digo, al azar. No es ilegal.

Estimado José Antonio:

 
  
PRIMERA: Si estudias las reglas de operación de los fideicomisos del Imcine, notarás que los apoyos pueden pedirse y otorgarse en dos o tres modalidades: Capital de Riesgo, Crédito o Garantías.

Debido a la forma en que el Imcine y sus fondos han administrado los recursos, con oscurantismo, irregularidades, corrupción y laxitud, obviamente los sujetos de apoyo han optado por la modalidad más conveniente a sus intereses: el capital de riesgo.

Debes leer a fondo la finalidad que tiene, por ejemplo, el Fidecine. El punto 2.3 de sus reglas de operación dice esto:

EN SU OPERACIÓN, EL FIDECINE DEBERÁ PROMOVER LA CONSECUCIÓN DE LOS SIGUIENTES FINES ESPECÍFICOS:

A) APOYAR LA PRODUCCIÓN, EXHIBICIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE PELÍCULAS NACIONALES, CON PERSPECTIVAS DE VIABILIDAD TÉCNICA Y FINANCIERA.

Pero el hecho es que no apoyan suficiente ni proporcionalmente la exhibición ni la comercialización. Están incumpliendo.

B) ALENTAR LA COPARTICIPACIÓN DE INVERSIONISTAS PRIVADOS, EN PROYECTOS CONJUNTOS CON LOS DIVERSOS SECTORES DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA, BUSCANDO EL DESARROLLO DE NUEVOS ESQUEMAS DE PRODUCCIÓN, DISTRIBUCIÓN, EXHIBICIÓN Y COMERCIALIZACIÓN QUE PROMUEVAN LA RECUPERACIÓN DE LAS INVERSIONES Y CARTERA DEL FONDO.

¿Y dónde está la recuperación de las inversiones y la cartera del fondo? Cada año el presupuesto federal tiene que reconstituirlo, porque Fidecine es un fracaso comercial. En cambio, por ejemplo, el fideicomiso del Auditorio Nacional es un éxito financiero y comercial. Si Fidecine se hubiese manejado con honestidad y eficiencia, ya sería tiempo de que tuviera un fondo enorme que permitiera hacer proyectos de gran envergadura. Y no lo han formado por su magno grado de corrupción, ineptitud e incompetencia.
SEGUNDO: luego de observar todos estos años lo que se ha producido con los fondos públicos, considero que la fórmula ha permitido que muchísimos productores y directores realicen películas. Te doy una cifra: 237 nuevos directores hicieron una película en México de 2006 a 2012. Por supuesto, la temática es diversa y hay piezas que sorprenden en los países que se proyectan. ¿Abrir la puerta a tantos directores primerizos está mal?, creo que no. Es parte de un proyecto público más incluyente y no privatizador.
SEGUNDO: Los fondos se han manejado, prioritariamente, como escuelitas de cine. Varios de sus directores y directora provenían de la academia, sin suficiente experiencia en la industria. De esos 237 nuevos directores ¿sabes cuántos volvieron a dirigir? El maestro Ayala Blanco dice, con verdad, que México es un país de directores de ópera prima. Y añado que es un país que padece el síndrome de la festivalitis aguda, propia de segundas y terceras ligas que, si bien logran muchos premios, no sorprenden más que a los neófitos. Si haces un análisis a fondo, prácticamente todas las películas ganan premios por doquier, en los cientos de festivales que pululan por todas partes. Pero, ¿luego? Sus películas no llegan a las salas grandes, o por falta de publicidad, o porque realmente son unos bodrios que el público no recomienda.

Ya he dicho que los apoyos deberían clasificarse por pequeñas y grandes ligas, según cada proyecto.
TERCERO: El cine mexicano no goza de viabilidad financiera en el retorno, pero sí de un ejército de corazones que han conseguido crear películas en su mayoría con ambición artística, lo que tiene un valor mayor. Insisto: el cine es el séptimo arte, a eso debe aspirar quien lo realiza. Y no pensemos que el arte es algo aburrido, soso y alejado del público, por el contrario, que sea arte significa crear una película extraordinaria en todos los sentidos.
TERCERO: Ahora sí que no te mediste con tu frase célebre. La voy a enmarcar: "El cine mexicano no goza de viabilidad financiera en el retorno, pero sí de un ejército de corazones que han conseguido crear películas en su mayoría con ambición artística, lo que tiene un valor mayor".

¿Mayor valor para quién? ¿Para ellos y sus cuates?

Por su costo y su formato, el cine tiene la finalidad de llegar a los grandes públicos, y no morir en la Cineteca y sus circuitos, si bien le va.
CUARTA: Por supuesto que no estoy en contra de entender al cine como industria, lo es, pero es una industria cultural muy diferente a la televisión. En televisión se produce a diario, hay productores que hacen un programa por años, ahí sí que hay una industria en todos los sentidos. En cambio en el cine la cosa cambia, es un trabajo prácticamente artesanal, solo así queda bien. Hollywood mismo lo sabe, una película de hora y media le puede llevar a un director uno ó dos años, ó más, ó mucho más. Woody Allen, quizá el director de cine más prolífico de Estados Unidos, hace un largometraje por año y nunca sabe sí logrará taquilla, tuvo que emigrar a Europa para financiar sus cintas porque en Nueva York dejaron de quererlo. El cine es industria sobre todo en la infraestructura técnica y en la distribución y exhibición, terrenos en los que los norteamericanos son líderes mundiales. En la producción también logra ser industria, pero muy peculiar, tiene reglas únicas. No existe la producción en serie, ¡ni con las series!, sí con las telenovelas.
CUARTA: La diferenciación industrial que señalas entre la televisión y el cine, y entre ciertas películas y otras, como las de Woody Allen, no te llevan al meollo del asunto. Desde luego que hay excelentes películas que son fracasos comerciales y otras que logran grandes retornos. Pero el punto que te pregunto es éste: ¿Hollywood es una industria y un gigantesco negocio de producción de cine? ¿Lo es Bollywood? Pero, ¿México lo es? ¡No, definitivamente no! La industria cinematográfica mexicana sólo es un gran negocio para el malinchista duopolio de la exhibición y para las transmisiones de cine que hace Televisa.

¿Acaso el Imcine, como autoridad de fomento y regulación de nuestra industria, se ha ocupado de interponer un extrañamiento en la Comisión Federal de Competencia? ¡Claro que no!

 
SEIS: ya sabemos que el nuevo cine mexicano no ha producido ni una figura popular de arraigo, que la promoción y sus alfombras rojas han sido por veinte años un engaño y un pésimo método publicitario porque le mienten al público, que el cine es artesanal y que eso le permite ser un arte, entonces así hay que comprenderlo y comunicarlo al público para que lo aprecie en todo lo que vale. Quien va a los conciertos sinfónicos sabe que no va a carcajearse ni a bailar, sin embargo hay conciertos y funciones de ópera con localidades agotadas, son espectáculos que respetan a su público.
SEIS (quinta): De acuerdo contigo en que la publicidad y la promoción de nuestro nuevo cine han sido pésimas. La eterna campaña del Imcine bajo el lema "Ve Cine Mexicano", es francamente el mejor ejemplo de lo que jamás debería hacerse.

 
SEIS: la industria del cine vive y vivirá siempre en la confrontación con su parte creativa, una y otra requieren convivir. Cinépolis y Cinemex quieren ver sus salas llenas, las funciones no se recuperan, si el público no entró a la sala es un boleto que jamás podrán volver a vender.

SIETE: Las cifras no mienten: las películas mexicanas más taquilleras ofrecen contenido de valor a los espectadores, incluyo a No se aceptan y a Los Nobles, también a Amores, perros, El crimen del Padre Amaro y a las películas de Luis Estrada, quien es hoy por hoy el director de cine más taquillero de México (si sumamos los ingresos de todas sus películas, las que por cierto son una crítica muy fuerte al mundo del poder en México; su película La Dictadura Perfecta ganó el XVII Festival Pantalla de Cristal).

SEIS (sexta) y SIETE (séptima): Creo que esta reflexión ya me está gustando más. Coincido en que las facetas industrial y artística deben coexistir y entrar en sinergia.
OCTAVO: el cine puede utilizar técnicas de mercadotecnia para conocer más a su público, claro, hay técnica muy depuradas. Pero jamás debe producirse pensando en dar gusto al mercado, de lo que se trata el cine es de expresar, de contar historias, lo que sin duda incluye cumplir con niveles de calidad y saber ser original. Quienes producen mostaza saben que no es un aderezo que a todos les gusta, algunas marcas la hacen muy fuerte en sabor, y eso no los saca del negocio de los aderezos.
OCTAVA-1: Considerar al público, involucrarlo en la trama de la historia, no debe reñir con los retos artísticos personales de los autores cinematográficos. Repruebo aquellos proyectos que apuestan con recursos públicos a darle una patada en el culo al público, sólo por esnobismo.
OCTAVO: en el tema de la corrupción mantengo lo dicho, en los casos específicos de Víctor Ugalde y Marina Stavenhagen confío en su honestidad.

 
OCTAVA-2: Tu confianza en la honestidad del par de personajes que mencionas es muy tu rollo, que respeto pero que no comparto, porque me baso en todas las pruebas que he investigado y publicado en PoliticOteka y en CineDenuncias a lo largo de cuatro años.
NOVENO: Por lo que toca al futuro del cine mexicano, sin duda Jorge Sánchez y el IMCINE requieren encontrar la fórmula para que el cine nacional termine de una vez por todas con ese "maldito 7% en taquilla", que como bien apuntas ahora es menor para colmo de males. Vale recordar hoy que cuando George Lucas produjo la primera película de La Guerra de las Galaxias, los productores de Hollywood estaban desesperados por encontrar la taquilla. La industria estaba en crisis. Entonces llegó Lucas con la novedad de que era tiempo de volver a la esencia del cine: conseguir que el público se emocionara al máximo con una película de aventuras en el espacio, así de sencillo. Quizá la "fórmula mágica" para que el cine mexicano haga taquilla no está en la decisión de Cinépolis y Cinemex, tampoco en los contratos y comités de Imcine, sino en hacer películas que emocionen al público y lo transporten a vivir aventuras que solo en la sala oscura se pueden experimentar. Recibe un saludo.
NOVENA: De acuerdo contigo. Si buscas la calidad y que ésta considere involucrar a tu público meta, la taquilla podrá premiarte con mayor facilidad.

Saludos.

 

5a. PARTE
Estimado Javier Oteka, voy con una quinta parte en esta conversación, y lo sigo haciendo a manera de conclusiones, tampoco en esta ocasión soy breve.
  
PRIMERA: es muy importante subrayar que las instituciones públicas, y eso son los fondos para el cine, sólo deben reportar en qué se gastan los recursos asignados y detallar los gastos. En ninguno de los contratos realizados con productores, en ninguno, hay obligatoriedad de que las películas sean rentables o de resarcir el dinero que recibieron esos productores para hacer los cortos, documentales y largometrajes. Y eso no es ilegal, es la opción que dan los fondos, así sucede prácticamente con todos los fondos públicos administrados por el gobierno, en el cine y en prácticamente todos los demás sectores. En este caso, los fideicomisos entregan los fondos y los productores son supervisados en sus gastos, si hay irregularidades en los procedimientos y en esos gastos, podrían ser acusados incluso de fraude, lo que incluiría un proceso penal.
Estimado José Antonio:

 

 
PRIMERA: Te invito a que le informes a Jorge Sánchez Sosa esto que me dices: "Es muy importante subrayar que las instituciones públicas, y eso son los fondos para el cine, sólo deben reportar en qué se gastan los recursos asignados y detallar los gastos".

Sucede que desde hace tiempo venimos librando una batalla contra el Imcine, por la vía del INAI, para que transparente en forma detallada en qué se gastan los recursos públicos asignados a la producción de películas. Pero se defiende como gato con las patas pa'rriba. No quiere ceder y hasta ha llegado a actuar con cinismo al entregar completamente testados (tapados) los registros contables que le hemos solicitado conforme a la Ley de Transparencia. Ellos saben que esto va a terminar por destapar la caja de Pandora y hacer evidente la malversación de gran parte de los fondos. En esa batalla legal estamos. Seguiré informando de los atrasos y avances en CineDenuncias https://www.facebook.com/groups/cinedenuncias  y en PoliticOteka http://politicoteka.blogspot.com , sitios que he conducido sin interés lucrativo, sin patrocinadores publicitarios, y obviamente sin el apoyo de las instituciones del Estado, porque estoy convencido del poder que debemos asumir los ciudadanos para exigir honestidad en la rendición de cuentas de nuestros gobernantes, cada vez más corruptos.

En cuanto a lo que mencionas de que "en ninguno, de los contratos que el Imcine realiza con productores, en ninguno, hay obligatoriedad de que las películas sean rentables o de resarcir el dinero que recibieron esos productores para hacer los cortos, documentales y largometrajes", te insisto en que estás en un error y ya te lo aclaré antes.
SEGUNDA: ya en otras ocasiones he explicado en las páginas de la Revista Pantalla Profesional Telemundo / Revista pantalla.com que cuando México adoptó el modelo neoliberal, en el cruce de los ochenta con los noventa, la decisión fue adoptar un sistema de "No exista más casi ninguna empresa pública" (teníamos mil), lo cambiaron por el que "sí existan distintas formas de programas" (fondos) para distribuir el presupuesto público entre la población. Bajo esta nueva fórmula es que Zedillo aprueba fondos para impulsar el cine mexicano que estaba en la ruina, aclaro que antes también se habían utilizado métodos parecidos pero creando empresas públicas que no fueron rentables, con sus excepciones, y también algunos otros fondos e instituciones.
SEGUNDA: Una vez instalado el modelo neoliberal, a mediados del sexenio de Zedillo, en 1997 empezó a operar el Foprocine, fideicomiso enfocado al llamado cine de autor, o "de arte", para el cual la rentabilidad económica de las películas no es la prioridad, aunque definitivamente tiene el mandato de que los recursos no se entreguen a fondo perdido.

En 2001, ya con Fox, se crea el Fidecine, con una clara obligación de canalizar los recursos públicos a películas con viabilidad comercial. Pero esta misión  no se ha llevado a cabo, por causas de ineficiencia y corrupción en los diferentes sectores de la industria.
TERCERA: Que en México existan tantos directores de ópera prima no es algo que debamos reprobar, la temática del cine nacional es tremendamente rica y diversa, lo celebro. Hay muchas películas que han pasado desapercibidas por el público debido a que, efectivamente, no hay un sistema de distribución-exhibición acertado, y no lo hay por razones diversas. Lo importante hoy es que el IMCINE de Jorge Sánchez se convierta en la institución que promueva el nuevo cine mexicano con mayor energía para que sí se vea lo más posible (mucho más que los últimos 20 años), y puede hacerlo vía las grandes cadenas de exhibición y también (como es claro que decidió ya) abriendo nuevas opciones imaginativas que abran posibilidades de proyección. Con los fondos públicos no deben producirse películas planeadas por mercadólogos, deben ser cineastas lo que hagan cine, los mercádologos entran después y deben hacer bien su trabajo, al igual que los publicistas.
TERCERA: El hecho en sí que haya tantos directores de ópera prima, como dices, no es algo reprobable. Lo reprobable es que la mayoría no tenga oportunidad de seguir vigente, haciendo películas y viviendo de su profesión.

Esto es básico, que si estudias cine o cualquier otra carrera, puedas vivir de los frutos que te deje su ejercicio. Pero, salvo contadísimas excepciones, ¿qué directores, guionistas, actores y demás, en México viven de ello? Subsisten de la publicidad o de otras actividades.

La causa principal de ello es que en tantos años de tan malos manejos de las instituciones cinematográficas y de los recursos públicos, no se ha sabido ni querido desarrollar una industria de producción eficiente, eficaz y autosustentable.

No se trata de que los mercadólogos asuman la tarea realizadora del cine, sino que los cineastas se apliquen a hacer un cine que conecte con el público y que, apoyado con el buen ejercicio del marketing, sus películas puedan llegar a un mayor sector del público.
CUARTA: El punto clave es que no han salido bien las cosas desde hace dos décadas en la exhibición del cine mexicano y ahí es donde considero hay es indispensable y obligado enfocarse hoy.
CUARTA: Al cabo de los seis años de su gestión, Marina Stavenhagen reportó que había hallado lo que le hace falta al cine mexicano: LIGAR (CONECTAR) CON EL PÚBLICO. Y en los tres años que Jorge Sánchez lleva al frente del Imcine, todavía no le cae el veinte. ¡Nueve años! ¿Cuántos más necesitan esas mafias para completar el saqueo?
QUINTA: Por lo que toca a la producción, es momento de defender los fondos y su honesta operación, de esa posición yo no me muevo ni un milímetro. Si deciden cambiar los fondos o eliminarlos se cometerá un gravísimo error. Los fondos no deben desaparecer, de ninguna manera, y tampoco convertirse en fondos solo para proyectos "rentables" que sabemos nadie sabe si lo serán, y menos aún deben ser fondos manejados por corporativos. Los fondos deben seguir otorgándose a personas en primera persona, no a compañías. Reprobaría que los fondos fueran entregados a una compañía o dos, no deben acapararse los fondos públicos del cine. No, los fondos deben seguir manteniendo su espíritu, apoyar a esos corazones, como dije antes, que quieren llevar a la pantalla películas que sean consideradas séptimo arte. Deseo que lo logren, es difícil de conseguirlo.
QUINTA: La defensa de la honesta operación de los fondos la comenzamos hace cuatro años en CineDenuncias. Desde entonces, el Imcine ha proscrito a este grupo y a mí me ha vetado y rechazado los proyectos que le he presentado, no sólo de producción. Parte considerable de la comunidad, la parte privilegiada, no ha querido sumarse a esta defensa por miedo a perder su parte en el reparto.

He demostrado que ciertas productoras y productores están amafiados y que han acaparado buena parte de los fondos, obviamente con la colusión de las autoridades encargadas de decidir a quiénes apoyan y a quiénes no.

El cine es una actividad compleja, de equipo, no de "personas en primera persona". Mientras no se apoye el sano desarrollo de una industria de producción, el séptimo arte siempre estará cojeando y mendigando apoyos de papá gobierno.
SEXTA: Hoy estamos a tiempo de seguir en México con el extraordinario proyecto de producir películas con base en fondos públicos para diversificar la producción. Así, en múltiples manos seguirá siendo una buena noticia. Si hay concentración indebida es pésima noticia, y si se dan malos manejos, la autoridad debe sancionar, pero está obligada a comprobarlo.
SEXTA: En el momento en que vivimos, México está avanzando en la creación de un sistema de transparencia y de anticorrupción. Nos toca a los ciudadanos participar para que el proyecto de producir películas pueda llevarse con creatividad, en el marco de normas y valores de honestidad y justicia.
SÉPTIMA: Cuidado con quienes quieren eliminar los fondos públicos argumentando la no rentabilidad. En las películas y documentales mexicanos producidos por los fondos puedes encontrar las mejores narraciones de lo que ha sucedido con México en este Siglo XXI y en el Siglo XX, sin censura. Por supuesto, son películas y documentales que no son la piedra filosofal ni la verdad absoluta, pero los fondos han permitido que esas películas se produzcan.
SÉPTIMA: No se trata de eliminar los fondos públicos, sino que estos no sean desviados hacia el beneficio particular de un sector amafiado. Que sirvan para producir cine y desarrollar industria, industria comercial e industria cultural. Exijo tolerancia cero a la corrupción y a la censura.
OCTAVA: si tú produces la película que tienes pendiente, la filmarás con el corazón, eso no creo que me lo puedas negar. Y en el mejor de los casos buscarás cuidar todo para que el público la entienda y la reciba también en su corazón. Si la mejor combinación sucede, es posible que con tu película rompas de forma personal con el "maldito 7 por ciento de taquilla que azota al nuevo cine mexicano".
OCTAVA: ¿Crees que en México, con el estado de cosas que he venido denunciando, tus cuates vayan a levantarme el veto?

Y en las condiciones estructurales actuales, no hay garantías mínimas suficientes para animar a inversionistas independientes. Responde con honestidad: ¿En este momento le meterías 1 ó 2 millones de dólares a una película en vez de contar con los recursos del Imcine?
NOVENA: no hay escuelitas de cine, ni productorcitos, ni directorcitos y menos peliculitas, creo y estoy convencido de que todos y cada uno de nosotros siempre hacemos nuestro mejor esfuerzo, por eso es que hay películas, productores, directores, actores y actrices en cada largometraje, aunque no siempre las cosas salgan como imagina cada uno. La realidad siempre supera a la ficción, y en este caso la realidad es que la producción del cine mexicano se recuperó, y debe mantenerse animando todos los aspectos que son muchos, incluyendo por supuesto la promoción y exhibición. Pero el reto grande hoy es romper con el "maldito 7 por ciento en taquilla", ese maldito promedio del cine nacional es tema incluso para producir un documental. Quizá yo mismo deba hacerlo.
Recibe un saludo.

José Antonio Fernández.
NOVENA: Nadie ha hablado, que yo sepa, de productorcitos, directorcitos y peliculitas.

Haciendo una analogía, el hecho de que en los deportes, como en el beisbol, se manejen pequeñas y grandes ligas; y que el fútbol se organice por divisiones, ¿daría motivo para hablar de jugadorcitos, o arbitritos o partiditos? ¡Obvio no!

Esta forma de estructurar las ligas, facilita que estos deportes profesionales puedan organizarse mejor. No le haría mal a la industria de cine establecer una organización similar que le facilite el proceso de su profesionalización.

Ojalá te animes a producir tu documental sobre "el maldito y decreciente 7 por ciento en taquilla". Me resultaría muy interesante si lo abordas en forma crítica e independiente, y no al estilo gobiernista de CineSecuencias o de los clásicos Demetrio Bilbatúa y Agustín Barrios Gómez.
Y ya con esto cierro esta charla, agradeciéndote y reconociéndote tu labor empresarial en el medio cinematográfico.

Saludos.

Javier Oteka




POSTSCRIPTUM

 
El 18 de febrero de 2016, posteriormente a este diálogo entre José Antonio Fernández y Javier Oteka, el periódico Reforma en su sección de cultura, publicó la nota titulada FALLAN, OTRA VEZ, LOS CHURUBUSCO, en la que se informa de diversas irregularidades encontradas por la Auditoría Superior de la Federación en la empresa paraestatal, que concluyeron en cuatro promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria y un pliego de recomendaciones.

Oteka envió a Fernández esta nota que no hace sino mostrar, por enésima vez, el escandaloso grado de corrupción que caracteriza a las instituciones cinematográficas del Estado. Así se dio este nuevo intercambio de ideas:
 


 
¿Y QUÉ OPINAS DE ESTO, ESTIMADO JOSÉ ANTONIO?

¿TE BASTA, PARA COMENZAR A CREER, ESTA ACCIÓN DE LA AUDITORIA SUPERIOR DE LA FEDERACIÓN?
 
 
Javier Oteka comenta:

Mientras el Órgano Interno de Control de la SFP en ESTUDIOS CHURUBUSCO supuestamente investiga y retarda las presumibles y debidas sanciones, la Auditoría Superior de la Federación se les adelanta, pero se queda corta con sus recomendaciones.

¡CUÁNDO LAS SANCIONES ECONÓMICAS Y LA CÁRCEL A LOS SERVIDORES PÚBLICOS RESPONSABLES!

No sólo a su directiva, sino a los miembros presuntamente coludidos de su consejo de administración en el que participan y participaron Rafael Tovar y de Teresa, Jorge Sánchez Sosa, Consuelo Sáizar y Marina Stavenhagen, entre otros.

¿Y QUÉ OPINAS DE ESTO, ESTIMADO JOSÉ ANTONIO?

¿TE BASTA, PARA COMENZAR A CREER, ESTA ACCIÓN DE LA AUDITORIA SUPERIOR DE LA FEDERACIÓN?
 

- * -

José Antonio Fernández :

Comento, estimado Javier Oteka: son observaciones que la ASF le hace a Estudios Churubusco. La ASF depende del Congreso. Toca a Churubusco aclarar. De no hacerlo, la ASF tendrían que presentar denuncia ante el ministerio público o incluso hacer juicio político en el Congreso, lo que es todo un proceso. Puedes observar que la nota no apunta nombres, no existe todavía ninguna sanción. De hecho, hasta donde tengo entendido, la ASF no tiene poder sancionador. En cambio, la Secretaría de la Contraloría, dependiente del Ejecutivo, sí emitir sanción, aunque el afectado tiene el derecho de defenderse en tribunales. Recibe un saludo.



Recibe otro saludo, José Antonio. Con todo respeto y como dice el dicho: "No hay peor ciego que el que no quiere ver".