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jueves, 9 de junio de 2011

EL TIGRE TAMBIÉN AMENAZABA DE MUERTE

por Javier OTK

A mediados de los 70’s, cuando apenas tenía yo veintiún años, dirigí en formato de cine y para televisión, aquel comercial polémico destinado a mejorar la imagen de brandy Byass y que se basó en un concepto creado por Agustín Gutiérrez Silva en su propia agencia. El personaje del spot decía que Byass, en vez de destinar dinero a costosas campañas de publicidad, lo dedicaba a mejorar la calidad de su producto, recetándole así un gancho al hígado a su competidor líder, marca perteneciente a uno de los mayores patrocinadores de Televisa que era Casa Pedro Domecq.



Corrió el rumor de que Agustín fue citado en las oficinas del Tigre para amenazarlo de muerte por atreverse a violar el pacto de “lealtad” entre marcas.

El Tigre obligó a Agustín, a su agencia y a su cliente de González Byass, a que retiraran aquel comercial del aire, ofreciéndoles absorber el costo de producción de uno nuevo.

Agustín, en vez de pedirme que yo dirigiera el nuevo spot, pues en el anterior, con todo y que yo era tan joven, había hecho un espléndido trabajo, independientemente de que además éramos socios, no obstante terminó encargándoselo a un divo externo que una víbora le recomendó. Pero en vez de repetir el anuncio para el mismo brandy, el cliente optó por lanzar una nueva marca de vodka que ostentaría su apellido: Topoff.

Después de eso, aquel cliente Vinicio Topoff, fue contratado para dirigir la Cía. Viejo Vergel que terminaría en quiebra, por problemas laborales; pero, gracias a los espléndidos comerciales con Anthony Quinn que produjo y dirigió Agustín, Cía. Viejo Vergel sería adquirida por Bacardí, empresa a la cual Agustín seguiría prestándole sus servicios publicitarios.

Muchos años después, Agustín me confesó que nunca comprendió cómo es que yo había rechazado su oferta para encargarme de la producción ejecutiva y asistencia de dirección de esos legendarios comerciales con Anthony Quinn, cuya frase y lema repite ahora el presidente Felipe Calderón: “Como decía el viejo: si las cosas que valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría… ¡por el placer de ser!”.

Hoy, después de tanto tiempo, Agustín conoce y comprende mi motivo: estaba sentido con él por haberme sacado de la jugada al encargar a otro director externo el comercial de Topoff que, por cierto, resultó un fiasco.

EL VIEJO EN SAN ANGEL:


EL VIEJO EN EL YATE:



EL VIEJO CON SAX EN LA GALA: